El río San Juan podría comenzar a mostrar un caudal más sostenido durante los próximos meses. La Dirección de Hidráulica trabaja para incorporar al menos 20 metros cúbicos por segundo de manera controlada y observar cómo responde el cauce. José María Ginestar, titular del organismo, explicó que la medida no apunta solamente a mejorar la circulación superficial del agua. También busca favorecer los acuíferos y aprovechar los períodos de mayor disponibilidad para pensar en futuras etapas de sequía.
La regulación se realizará mediante el descargador de fondo, que permitirá administrar el volumen liberado y evitar erogaciones descontroladas. Pero antes de que el agua avance con mayor intensidad, Hidráulica puso la atención sobre las ripieras instaladas en el río. Las empresas ya fueron intimadas y el organismo pretende realizar relevamientos detallados para conocer el estado real del cauce.
Para esa tarea utilizarán drones, ya que las imágenes satelitales no permiten identificar con precisión cada modificación producida en el terreno. Ginestar marcó especialmente cuál es el punto que genera mayor preocupación. “El problema es el material de rechazo, que se ha dispuesto de una forma no controlada”, señaló.
El funcionario explicó que los pozos generados durante las explotaciones no son necesariamente negativos e incluso pueden funcionar como zonas de remanso. El inconveniente aparece con las piedras y otros descartes acumulados sin planificación dentro del cauce. Ahora Hidráulica busca determinar cómo esos obstáculos pueden alterar el recorrido del río cuando aumente el volumen de agua.

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