“Hoy fue Uriel y mañana puede ser cualquiera”. Con esa frase, padres de compañeros de Uriel Ríos resumieron el dolor y la preocupación que dejó la muerte del adolescente de 17 años tras una pelea ocurrida a la salida de una fiesta en Pocito. Según contaron, los jóvenes ya estaban regresando a sus casas. Varios se encontraban dentro de una camioneta cuando comenzaron a recibir piedrazos desde el exterior.
“Ellos no tenían idea quiénes eran ni por qué los apedreaban”, sostuvo uno de los familiares. Los padres remarcaron que esa es la versión que recibieron de sus hijos y reclamaron que la Justicia reconstruya completamente cómo comenzó el enfrentamiento. La investigación tiene como principal sospechoso a un adolescente de 16 años. El joven se presentó posteriormente en Tribunales acompañado por su abogado y quedó a disposición de la Justicia Juvenil.
El golpe emocional, aseguran las familias, alcanzó a todo el grupo. Varios compañeros estuvieron presentes durante la agresión y necesitan ahora asistencia para procesar lo sucedido. La escuela comenzó con actividades de acompañamiento y contención, mientras los padres reclaman que esas acciones continúen. “No es que le pasó a otro, nos pasó a todos nosotros”, expresó uno de ellos. El pedido central es uno solo: saber exactamente qué pasó, establecer las responsabilidades y que la muerte de Uriel no quede impune.

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