La Cordillera presenta acumulaciones que no se veían desde hace años. La cantidad de nieve genera expectativa por el agua, pero especialistas advierten que habrá que preparar cauces y drenajes para el verano.
La Cordillera sanjuanina guarda este año una cantidad de nieve muy superior a la observada en temporadas recientes y el dato ya genera expectativa por lo que puede ocurrir cuando suban las temperaturas. Las estaciones de la UNSJ registran unos 160 centímetros en la cuenca norte, vinculada con el río Jáchal, y entre 130 y 230 centímetros en sectores correspondientes al río San Juan. “Hablar de 2 metros 30 es una locura”, graficó la investigadora climatológica Agustina Alveiro al dimensionar la diferencia con años en los que la acumulación ni siquiera llegaba al metro. Pero hay una aclaración clave: más nieve no significa automáticamente la misma cantidad de agua. Para saber cuánto terminará llegando a los ríos habrá que medir densidad y compactación mediante cateos en alta montaña.
El otro punto de atención llegará con el calor. El derretimiento ya comenzó lentamente, pero podría acelerarse desde principios de noviembre. Ese volumen extra de agua puede convertirse en una buena noticia para la disponibilidad hídrica, aunque también requiere preparación. Si el deshielo coincide con fuertes tormentas de verano, aumentará la exigencia sobre cauces, canales y drenajes. Por eso, Alveiro recomendó avanzar con limpieza y mantenimiento antes de la temporada de mayor temperatura. La Cordillera ofrece hoy una postal alentadora por la cantidad de nieve, pero el balance final dependerá de cómo evolucione el deshielo y de los resultados de los estudios técnicos.