Una guía, 28 alumnos y una situación que sorprendió a un docente: 26 trabajos habían sido resueltos con ayuda de inteligencia artificial. El caso fue relatado por Rubén Guzmán, profesor de escuelas técnicas, quien advirtió que el problema no es solamente utilizar nuevas tecnologías, sino hacerlo sin leer, interpretar ni entender los contenidos.
“Solamente copian. Es un copiado y un pegado”, afirmó. Guzmán contó que suele detectar estas situaciones porque aparecen respuestas prácticamente iguales, consignas mal interpretadas y contenidos que, después, los propios estudiantes no pueden explicar.
La experiencia lo llevó a cambiar la manera de evaluar. Ahora, además de las actividades escritas, incorpora instancias orales en las que cada alumno debe desarrollar aquello que presentó. “Si no podés decir lo que has escrito, no lo has escrito vos”, sostuvo. El profesor incluso relató que volvió a entregar una guía que los estudiantes ya habían realizado. Pese a tratarse del mismo trabajo, varios volvieron a presentar respuestas similares sin advertirlo.
Guzmán aclaró que no plantea prohibir la inteligencia artificial. Considera que la tecnología puede utilizarse dentro del aula, pero siempre como apoyo para aprender y no como una forma de evitar el esfuerzo de pensar. Su preocupación va más allá de la IA. El docente aseguró que observa desde hace algunos años mayores problemas de ortografía, lectura, comprensión y escritura, incluso en estudiantes avanzados.
Para Guzmán, la solución tampoco depende solamente de los profesores. Reclamó mayor participación de las familias y un compromiso conjunto de toda la comunidad educativa. “No existe una conciencia colectiva. Esto es social”, concluyó.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar.