Tras una agresión en un partido Sub-17, la Asociación Sanjuanina de Árbitros pidió aplicar las penas más severas para frenar los hechos violentos en las canchas.
Un nuevo episodio de violencia sacudió al fútbol sanjuanino y encendió la alarma en las divisiones formativas. La víctima fue el árbitro Mauricio Rivero, quien recibió un golpe de puño durante un encuentro entre San Lorenzo de Ullum y Villa Obrera por la categoría Sub-17.
Luego del incidente, la Asociación Sanjuanina de Árbitros anunció que pedirá al Tribunal de Penas de la Liga Sanjuanina de Fútbol que aplique las sanciones máximas previstas por el reglamento.
El presidente de la entidad, Sebastián Preziosa, explicó que el árbitro sufrió un corte en el labio y necesitó asistencia médica. Además, aseguró que el padre del jugador involucrado intentó agredir al juez una vez finalizado el partido.
“La conducta viene de casa. La base de la educación y de la forma de ser siempre está en el hogar”, expresó el dirigente.
Según datos aportados por la asociación, actualmente se registran cerca de dos episodios de violencia por mes en las canchas sanjuaninas.
“Para mí tiene que aplicarse la pena máxima”, afirmó Preziosa, quien insistió en la necesidad de enviar un mensaje claro para recuperar el ambiente familiar en el fútbol.
“La idea es sacar a los violentos de las canchas y de los clubes”, concluyó.