La historia de Guillermo Chirino está atravesada por el dolor, pero también por la decisión de transformar esas pérdidas en un compromiso colectivo. En 1994 perdió a su novia en un siniestro vial. En 2015, la tragedia volvió a golpearlo con la muerte de su hijo Lautaro.
Lejos de resignarse, impulsó la creación de la Asociación Familias del Dolor y la Esperanza, una organización que hoy reúne a más de 350 familias sanjuaninas.
“En memoria de nuestros hijos, la mejor herramienta que nos queda es trabajar para que esto no le pase a nadie más”, afirmó.
La asociación acompaña a víctimas, promueve campañas de prevención y reclama cambios para reducir la cantidad de muertes en las calles y rutas de la provincia.
Uno de sus proyectos más visibles es la colocación de carteles de concientización en los lugares donde ocurrieron siniestros fatales. Hasta el momento, ya instalaron más de 165.
Chirino también insiste en la necesidad de reforzar los controles, avanzar con políticas de alcohol cero y revisar el sistema de emisión de licencias de conducir.
Además, anunció la creación de la Fundación Lautaro, una iniciativa que buscará incorporar inteligencia artificial para medir el impacto de las acciones preventivas.
“Queremos dejar de ser escribanos de la muerte y empezar a contabilizar cuántas vidas se salvan”, concluyó.
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