El penal de Chimbas avanza en una nueva etapa de modernización con la puesta en marcha de pruebas técnicas para instalar inhibidores de señal dentro del complejo.
La iniciativa busca bloquear comunicaciones no autorizadas desde el interior de la cárcel y mejorar los sistemas de seguridad sin generar inconvenientes en los barrios cercanos. “Estamos avanzando en un proceso de modernización tecnológica que tiene como principal objetivo fortalecer la seguridad”, explicó el director del Servicio Penitenciario, Carlos Suárez.
Las pruebas se realizan por sectores y pabellones para medir con precisión el alcance de los equipos. Uno de los aspectos más importantes es evitar que la tecnología afecte la conectividad de los vecinos, una preocupación que surgió a partir de experiencias registradas años atrás. “Queremos trabajar específicamente sobre el perímetro interno y los sectores de alojamiento”, indicó el funcionario.
Según detalló, los primeros resultados son positivos y hasta ahora no se detectaron interferencias fuera del establecimiento. Además del bloqueo de señales, el proyecto contempla la incorporación de herramientas para detectar dispositivos electrónicos prohibidos dentro del penal.
Actualmente, la unidad penitenciaria alberga a 1.843 internos y continúa ampliando su infraestructura mediante la construcción del Sector 6. Sin embargo, Suárez advirtió que esa obra marcará el límite de crecimiento dentro del predio actual. “A futuro, San Juan va a requerir un segundo complejo penitenciario”, sostuvo.
La decisión final sobre la implementación definitiva del sistema dependerá de los resultados técnicos que arrojen las pruebas en curso.
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